¿Eres codependiente?

La codependencia es una enfermedad que se manifiesta por la incapacidad para participar en forma positiva en una relación. La vida gira alrededor de otro, normalmente adicto y enfermo emocional y el codependiente deja de existir para sí mismo; no se tiende vida propia. Depende emocional, psicológica, espiritual, física o financieramente de otra persona.

Codependiente es la persona que ha permitido que su vida se vea afectada por la conducta de otra persona y que está obsesionada tratando de controlar esa conducta. Se ilusiona pensando que todo se resolvería en su vida si el otro cambia. Se trata de una preocupación y dependencia social y emocional.

La clave de la recuperación está en el codependiente mismo, en detectar y corregir la manera en la que permite que la conducta del otro el afecte y en la forma en que trata de controlar al otro.

Ser codependiente no es ser malo. Sólo significa que en algún momento de la vida el la persona aprendió a ser así, a actuar y reaccionar así. Las conductas codependientes tenían como propósito protegerse a sí mismos y atender las necesidades no satisfechas por el sistema familiar. Es un modo de ser elegido inconscientemente para sobrevivir emocional, mental y también físicamente.

Sin embargo estos recursos de autoprotección ya no resultan útiles. En ocasiones las cosas que el codependiente hace para protegese se vuelven contra él y lo lastiman a él y a los demás. Hace cosas incorrectas por los motivos correctos.

¿Se puede cambiar? Sí. Primero es necesario darse cuenta y luego aceptar la condición de codependencia para poder superarla.

Apego y desapego

El desapego es uno de los grandes objetivos en el trabajo de recuperación y superación de la codependencia. No se puede empezar a trabajar en la propia recuperación hasta que el codependiente se haya separado del objeto de la obsesión.

El problema del apego es que, en la medida en la que el codependiente concentra toda su energía para resolver los problemas y necesidades de los demás, le queda poco o nada de tiempo y energía para atender y hacerse cargo de sus propias necesidades y responsabilidades.

Preocuparse por resolver los problemas de los demás y darles solución, es un simple desperdicio de energía. Nos enmaraña la cabeza y nos impide pensar.

Control, miedo y angustia

El desapego es uno de los grandes objetivos en el trabajo de recuperación y superación de la codependencia. No se puede empezar a trabajar en la propia recuperación hasta que el codependiente se haya separado del objeto de la obsesión.

El problema del apego es que, en la medida en la que el codependiente concentra toda su energía para resolver los problemas y necesidades de los demás, le queda poco o nada de tiempo y energía para atender y hacerse cargo de sus propias necesidades y responsabilidades.

Preocuparse por resolver los problemas de los demás y darles solución, es un simple desperdicio de energía. Nos enmaraña la cabeza y nos impide pensar.

Control, miedo y angustia

Siempre que el codependiente se apega a los problemas de los demás, la preocupación central es el control. Controlar a la otra persona, sus decisiones, sus estados de ánimo, sus pensamientos, sentimientos, acciones y decisiones. Toda la energía se gasta en tratar de controlar lo que hacen o dejan de hacer los demás. Nuestra vida se concentra en los demás y no tenemos tiempo para nosotros.

El desapego es la separación de una persona o problema con amor. Es actuar en lo que sí nos corresponde y dejar de actuar en donde no nos compete. Es aprender a amar, a preocuparnos, a involucrarnos y comprometernos sin obsesiones ni angustias, reconociendo nuestros límites, sin rebasarlos. Ayudar a los demás sin lastimarnos o dañarnos a nosotros.

El desapego genera paz interior, serenidad, capacidad de dar y recibir amor y la libertad para encontrar soluciones reales a nuestros problemas. Es necesario pagar el precio: sentirnos mal, malos, inútiles. Soportar el rechazo y el conflicto. Afrontar el enojo propio y ajeno. Pero vale la pena.

Autodiagnóstico

  1. ¿Te comprometes demasiado a hacer demasiadas cosas con muchas personas?
  2. ¿Te sientes obligado o forzado a ayudar a otros o resolver sus problemas?
  3. ¿Das consejos o ayuda que no te piden?
  4. ¿Te sientes responsable de los sentimientos, pensamientos, acciones, necesidades y bienestar de otros?
  5. ¿Te enorgulleces de siempre mantener la calma en una situación caótica?
  6. ¿Tratas de complacer a otros y nunca te complaces a ti mismo?
  7. ¿Te cuesta trabajo expresar tus sentimientos?
  8. ¿Tienes dificultades para terminar las cosas, hacer las cosas de principio a fin?
  9. ¿Tienes dificultades para divertirte y descansar?
  10. ¿Te sientes atrapado en la relación con los demás?
  11. ¿Tienes miedo de tu propia ira o coraje?
  12. ¿Dices muy seguido que no tolerarás o permitirás más ciertas conductas de otros pero las sigues tolerando o permitiendo?
  13. ¿Mientes o exageras cuando sería igual de fácil decir la verdad?
  14. ¿Buscas constantemente la afirmación o aprobación de los demás?
  15. ¿Tratas de guardar los sentimientos para ti mismo y “pones siempre buena cara”?
  16. Cuando descansas o te diviertes ¿te excusas?
  17. 17 ¿Tienes frecuentes problemas médicos como: colitis, úlceras, hipertensión, asma, dolores de cabeza o de espalda?
  18. ¿Te accidentas frecuentemente?
  19. ¿Culpas a otros de tus problemas?
  20. ¿Tiendes ignorar los problemas o pretender que no existen?
  21. 21 ¿Sientes que si no eres productivo no vales?

Recuperación

La codependencia es un problema interior que es necesario resolver para tener una vida serena y productiva. Si te identificas con varias de las características anteriores, no lo dejes para después y toma la decisión de resolver la codependencia sanando las heridas emocionales, trabajando para llenar los vacíos internos mediante un proceso profundo de reconciliación con la propia vida.

Y sobre todo, deja de atender los asuntos y problemas que corresponde resolver a los demás y concentrate en atender y resolver los retos que te presenta tu propia vida. Es la opción que te dará la verdadera libertad.


Para profundizar en este tema, te sugerimos los siguientes cursos y conferencias:

  • De la Codependencia a la Libertad
  • La Curación del Niño Interior
  • La necesidad de Poder
  • La necesidad de Afecto
  • Decide por ti mismo. Evita ser manipulado.

¿Qué es el niño interior?

Lic. Gema Torres de Balderas

Alegría, colores, sonrisa, seguridad de querer lo que se hace, de confiar y realizar lo que más se anhela en el corazón, puede ser el pan de cada día o puede ser un sueño tan lejano como la Estrella Polar. Brilla, nos ilumina, hace que no perdamos la esperanza y la dirección, pero tal pareciera que entre más la queremos alcanzar más se aleja de nosotros.

¿Qué es lo que resulta cada día? Incomodidad, angustia y no sabemos por qué. Nos dejamos pisar y pisamos sin querer a otros; vamos viviendo aquella frase de San Pablo: “Hago el mal que no quiero y dejo de hacer el bien que quisiera hacer”

Como si dentro de nosotros algo estuviera mal conectado y ante un estímulo, ante una situación, ante una realidad, saliera la respuesta que no es adecuada. Cuántas veces decimos SÍ cuando en realidad queremos decir NO. Cuántas veces nos privamos de conversar o participar en reuniones, cuando estamos que nos volvemos locos por estar ahí.

Es como si dentro de nosotros mismos estuviera otra persona que, a nuestras espaldas y con mayor fuerza, decidiera por nosotros sin que nos diéramos cuenta. Es como llevar una doble vida y cuando nos damos cuenta, sentimos como si la vida misma y la salud se nos fueran escapando de las manos.

Hoy estás delante de estas líneas y te invito a que entres al mundo maravilloso de descubrirte de una manera completa, para que puedas unir dentro de ti esa parte que muchas veces ha quedado en la sombra, en la oscuridad, como tras bambalinas; que puedas abrir bien tus ojos, destapar bien todos tus sentidos para que puedas descubrir la persona maravillosa que eres, con toda la gama de colores sentimientos y capacidades.

Jesús nos dice: “La verdad los hará libres” y vale la pena descubrir esa persona maravillosa que vive dentro de nosotros mismos y que por muchas circunstancias de nuestra historia personal ha quedado oculta, escondida, sin brillar, sin mostrar sus colores, su música, su voz, su canción, su sonrisa, su confianza.

¿Qué es el Niño Interior?

Responder a esta pregunta es fundamental porque a veces se entiende que el Niño Interior es una especie de bebé no desarrollado que se tiene misteriosamente dentro de nosotros y que necesita ser curado. También puede entenderse el Niño Interior como un “otro yo”, distinto de nosotros mismos, como si se tratara de otra persona.

El Niño Interior es una parte de nosotros mismos que no ha podido crecer, que no ha podido desarrollarse adecuadamente; no ha crecido, madurado, porque está herida, lastimada.

El Niño Interior es una parte de nosotros mismos que no pudo crecer adecuadamente y que actúa inadecuadamente en la vida adulta.

¿Que le ocurrió al Niño Interior?

Fue lastimado por un trato inadecuado recibido en la infancia y por lo tanto necesitamos realizar un proceso de curación. Al igual que las heridas físicas, la tarea de sanar las heridas emocionales pasa por un proceso:

  1. Darte cuenta de que tienes heridas interiores que se manifiestan de muy diversos modos: malestar emocional, irritabilidad, tendencias depresivas, dificultades para establecer relaciones saludables con los demás, baja productividad en el trabajo, baja autoestima, problemas de codependencia, etc.
  2. Detectar la causa. Normalmente la causa se encuentra el un trato inadecuado recibido en la infancia o en la falta de atención para satisfacer necesidades emocionales: agresiones físicas, verbales, emocionales, abandono, descuido, carencias económicas fuertes, etc.
  3. Realizar un proceso de sanación de las heridas interiores. Es necesario aceptar el propio dolor emocional y hacer un proceso profundo de reconciliación con la propia historia, mediante el proceso de duelo y el perdón profundo.

La Curación del Niño Interior libera de los daños emocionales, generando una experiencia de paz y serenidad que permite reanudar el camino del crecimiento personal. Permite además realizar los nuevos aprendizajes para desarrollar las capacidades y habilidades personales y sociales que son indispensables para vivir una vida plena en el presente.


Para profundizar en este tema, te sugerimos los siguientes cursos y conferencias:

  • La Curación del Niño Interior
  • El Perdón
  • El Proceso de Duelo
  • Manejo de Sentimientos y Autoestima
  • La Ira: cómo manejarla

La perfección: una enfermedad

CIUDAD DE MÉXICO, 28 de septiembre

La actriz Julia Roberts, a través de su cuenta de Instagram, subió una foto suya sin maquillaje alguno, junto con un impactante mensaje:

“La perfección es la enfermedad de una nación. Superponemos nuestras caras con toneladas de maquillaje. Recibimos BOTOX e incluso pasamos hambre para llegar a ese “tamaño perfecto”. Tratamos de arreglar algo pero no se puede arreglar lo que no se puede ver.

Es el alma la que necesita la cirugía. Es hora de que tomemos esa postura. ¿Cómo puedes esperar que alguien te amé si no te amas a ti mismo? Tienes que ser feliz contigo mismo. No importa cómo te ves en el exterior, lo que está en el interior es lo que cuenta.

Hoy, quiero poner una foto mía sin maquillaje. Sé que tengo arrugas en mi piel pero hoy quiero que veas más allá de eso. Quiero abrazar a mi verdadero yo y quiero que abraces lo que eres, tu forma de ser, y amate a ti mismo de la manera que eres”.

Te invitamos a trabajar para sanar tu Niño Interior

CURSO INTENSIVO LA CURACIÓN DEL NIÑO INTERIOR

LA CURACIÓN DEL NIÑO INTERIOR – CURSO EN 6 AUDIOS

Por favor, ¡enójate!

Cuando los sentimientos de ira y enojo no se pueden reconocer y manejar abiertamente, van formando en el interior un “fondo emocional negativo” altamente tóxico, que va envenenando nuestra vida y nuestras relaciones. Es frecuente que ésta sea una de las causas principales de las enfermedades psicosomáticas.

Las formas más comunes de bloquear del enojo y de la ira son:

  1. Sofocarlos inconscientemente

“Yo nunca me enojo. No hay nada lo suficientemente importante como para enojarse. Claro que me doy cuenta de que es arrogante y me maltrata, pero a mí no me afecta. No me importa en lo más mínimo”.

  1. Sofocarlos conscientemente

“Estoy enojado pero eso no significa que me rinda, simplemente me controlo y olvido. Me doy un regaderazo y se me quita. Me tomo un tranquilizante en el día, un somnífero en la noche para dormir y desaparece. Doy un paseo y olvido. Se me olvida rápidamente. Cuando estoy un poco enojado me tomo unos tragos de alcohol y se me quita. Yo, ¿enojarme? ¡Nunca! Me río de los problemas. Hace enojar a otras personas, pero yo no se lo permito. A mi no me hace enojar”.

  1. Posponerlo

“¿Por qué no pensé en eso antes? ¿Por qué siempre pienso la respuesta correcta hasta que ya es muy tarde? No me enojé cuando eso sucedió ni ahora que lo platico, pero  me duele mucho la cabeza. Siempre me molesta, pero soy tan tonto que hasta después me doy cuenta. Si esta persona estuviera aquí, le diría realmente lo que pienso. ¿Se imaginan? Ahora que lo pienso, me da coraje”.

  1. Transferirlo

Enojos repentinos, sin razón aparente. Enojos fuertes por ofensas imaginarias, inexistentes o muy pequeñas. Acumular o exagerar viejas ofensas o problemas y descargarlas en alguien inocente sin razón alguna. Resentimiento contra uno mismo. Voltear la ira contra sí mismo y deprimirse. Ideas paranoicas: todos están en contra de mi.

  1. Racionalizarlo y diluirlo

“Debe estar enfermo y sé que no puede evitarlo; así es que no puedo enojarme con él. La gente civilizada, lógica y racional es calmada; la cabeza es la que controla. La gente madura no se enoja; sólo los tontos lo hacen. Mañana ella lo sentirá más que yo. ¿para qué me enojo?. Uno no se puede enojar con los niños. ¿Qué te hace pensar que estoy enojado? Ni siquiera he alzado la voz. Simplemente me pongo a hacer otra cosa y mi enojo desaparece. Por favor, no hables tan fuerte. La gente nos va a escuchar y es de muy mal gusto. Parece que estoy enojado pero no es cierto. ¿Quién está enojado? Ni estoy enojado ni estoy gritando. Estoy hablando más fuerte sólo porque me interesa la discusión”.

  1. Tratar de se indiferente

“No siento nada”.

Por favor, sé consciente de tu sentimiento

Los aprendizajes que debes hacer para evitar el malestar físico y emocional del enojo no manejado adecuadamente, son:

– Darse cuenta o ser consciente de estar o sentirse molesto, incomodo, enojado.

– Ser consciente y darse cuenta de las molestias físicas asociadas al sentimiento de molestia, ira o enojo: color de la cara, latidos del corazón, nervios y músculos crispados o apretados, etc.

– Ser consciente y darse cuenta de los deseos de gritar, de decir malas palabras, de insultar, de hacer aspavientos con las manos y brazos.

– Ser consciente y darse cuenta de los deseos de golpear, de lastimar o de irse.

– Ser consciente y darse cuenta del deseo de hablar, de contestar, de reclamar.

El primer paso en el proceso de manejar adecuadamente la agresividad es ser consciente, darte cuenta y aceptar tus sentimientos de molestia, ira, enojo. Acepta tus sentimientos en forma cada vez más natural y espontánea, para que puedas manejarlos adecuadamente.

Con afecto

Arturo y Gema

www.arturoygema.com

Volar con las alas rotas

“Vivir con el interior herido es como querer volar con las alas rotas”
Volar con las alas rotas se parece a aquella historia de una amiga muy querida que desde niña tenía problemas interiores, se manifestaban en una compulsión por comerse las uñas.  Empezó poco a poco y siguió creciendo a tal grado, que sus pequeños dedos se fueron deformando: ya no parecían dedos, parecían pequeños muñones. Al ir creciendo esa parte de su cuerpo le avergonzaba y trataba de ocultar sus manos sin lograrlo. Así fue avanzando por la vida “volando con sus alas rotas”, buscando todo tipo de soluciones, remedios y alternativas, sin tener éxito.
Hace algunos años decidió participar en el curso La Curación del Niño Interior, buscando solución para otros problemas que la aquejaban en sus relaciones familiares. Durante el curso trabajó y recorrió ese camino a su interior y pudo descubrir la raíz de sus heridas emocionales.
Después de algunos meses nos encontramos. Su cara lucia radiante y nos mostraba sus manos, hermosas, restauradas, recuperadas, con las uñas crecidas, pintadas, perfectamente arregladas. Ya no volvieron a ser motivo de vergüenza. Nos comentó que en el Curso se había dado cuenta de los miedos que la mantenían atrapada en esa ansiedad, que la llevaba a comerse continuamente sus uñas. El trabajo realizado en el Curso le ayudó a sanar esa herida y desde ahí se está ejercitando en crecer la confianza y la alegría que la mantienen ahora en un estado saludable con paz, confianza y alegría.
¿Por qué quedamos atrapados en hábitos, sentimientos o costumbres que nos es difícil superar, por no decir, imposibles de romper? ¿Por qué muchas veces acabamos frustrados, llenos de impotencia y de rabia, miedo y desesperación?
Esto nos sucede porque tenemos daños en nuestras emociones y en nuestros hábitos, que se generaron por tratos inadecuados recibidos en la infancia, dañando a nuestro Niño Interior.
¿Qué es el Niño Interior?
Responder a esta pregunta es fundamental porque a veces se entiende que el Niño Interior es una especie de bebé no desarrollado que se tiene misteriosamente dentro de nosotros y que necesita ser curado. También puede entenderse el Niño Interior como un “otro yo”, distinto de nosotros mismos, como si se tratara de otra persona.
El Niño Interior es una parte de nosotros mismos que no ha podido crecer, que no ha podido desarrollarse adecuadamente; no ha crecido, madurado, porque está herida, lastimada.
El Niño Interior es una parte de nosotros mismos que no pudo crecer adecuadamente y que actúa inadecuadamente en la vida adulta.
¿Que le ocurrió al Niño Interior?
Fue lastimado por un trato inadecuado recibido en la infancia y por lo tanto necesitamos realizar un proceso de curación. Al igual que las heridas físicas, la tarea de sanar las heridas emocionales pasa por un proceso:
  1. Darte cuenta de que tienes heridas interiores que se manifiestan de muy diversos modos: malestar emocional, irritabilidad, miedo, ansiedad, vergüenza, tendencias depresivas, dificultades para establecer relaciones saludables con los demás, baja productividad en el trabajo, baja autoestima, problemas de codependencia, etc.
  2. Detectar la causa. Normalmente la causa se encuentra el un trato inadecuado recibido en la infancia o en la falta de atención para satisfacer necesidades emocionales: agresiones físicas, verbales, emocionales, abandono, descuido, carencias económicas fuertes, etc.
  3. Realizar un proceso de sanación de las heridas interiores. Es necesario aceptar el propio dolor emocional y hacer un proceso profundo de reconciliación con la propia historia, mediante el proceso de duelo y el perdón profundo.
La Curación del Niño Interior libera de los daños emocionales, generando una experiencia de paz y serenidad que permite reanudar el camino del crecimiento personal. Permite además realizar los nuevos aprendizajes para desarrollar las capacidades y habilidades personales y sociales que son indispensables para vivir una vida plena en el presente.
Para ver más información de nuestro Curso La Curación del Niño Interior, da clic en el siguiente enlace:
https://www.curaciondelninointerior.com/actividades/la-curacion-del-nino-interior/

Lo que más me sorprende

 Lo que más me sorprende del hombre occidental
es que pierde la salud para ganar dinero. 
Después pierde el dinero para recuperar la salud.

Y por pensar ansiosamente en el futuro, no disfruta del presente, por lo que no vive el presente ni el futuro.

Y vive como si no tuviera que morir nunca, y muere como si nunca hubiera vivido.

Dalai Lama

Vivir es un privilegio

Vivir es un privilegio 
Poder mirar el cielo azul… las nubes rasgadas… la brisa fresca de la   tarde… Poder correr descalzo por la arena, mojándote los pies con las aguas frescas y espumosas de una tarde en la playa… Poder gritar, cantar, bailar…
Poder mirar y reflejarte en la mirada de un niño pequeño… Cortar flores en el campo, oler sus aromas y perfumes, dejar entrar sus formas y colores…
Contemplar la variedad de razas, rasgos físicos, pueblos y tradiciones, música, canciones, baile y colorido… alimentos… rituales… arrullos…
En suma, VIVIR…
Porque la inmensa mayoría de las personas no vive: agoniza. Sobrevive día a día arrastrando su vida, literalmente empujándola, como un auto descompuesto y cuesta arriba…
Basta de sufrir, basta de lamentos. Es hora de despertar; es hora de poner las cosas en su lugar, para que puedas salir con los brazos abiertos y levantados, dejar atrás la oscuridad de los calabozos y de las pesadas cadenas interiores. Y liberado, dar un salto a la vida.
La vida es una fiesta, armonizada por una gran orquesta que, sin ti, no está completa…
Bienvenido al mundo, bienvenido a la vida…
Es hora de despertar. Basta de lamentos. ¡A caminar!
Gema Torres de Balderas

Los indios Cherokee…

Los indios Cherokee tienen un ritual muy especial a través del cual los niños pasan a ser adultos. Cuando el niño empieza su adolescencia, su padre lo lleva al bosque, le venda los ojos y se va, dejándolo solo.

El joven tiene la obligación de sentarse en un tronco toda la noche y no puede quitarse la venda de los ojos hasta que los rayos del sol brillan de nuevo al amanecer. Él no puede pedir auxilio a nadie. Pero una vez que sobrevive esa noche, ya es un hombre. Esta es una experiencia personal y el joven tiene prohibido comentar o platicar de su vivencia con los demás chicos.

Durante la noche, como es natural, el joven está aterrorizado. Él puede oír toda clase de ruidos: bestias salvajes que rondan a su alrededor, lobos que aúllan… o quizás, hasta algún humano que puede hacerle daño. Escucha el viento soplar y la hierba crujir, pero debe permanecer sentado estoicamente en el tronco, sin quitarse la venda, ya que ésta es la única manera en que puede llegar a ser un hombre ante los ancianos de su tribu.

Finalmente, después de esa horrible noche, aparece el sol y el niño se quita la venda… es entonces cuando descubre a su padre sentado junto a él. Su padre no se ha separado de su lado ni siquiera un instante, velando durante la noche en silencio, listo para proteger a su hijo de cualquier peligro sin que él se dé cuenta.

De esa misma forma, nosotros tampoco estamos solos. Aun cuando no podamos verlo, en medio de las oscuridades de la vida, nuestro Padre Celestial está a nuestro lado, velando por nosotros, cuidándonos y protegiéndonos de los peligros que nos acechan. Por eso, cuando vengan los problemas y las sombras nos envuelvan, lo único que tenemos que hacer es confiar en Él, con la seguridad de que algún día vendrá el amanecer, nos quitaremos la venda y lo veremos cara a cara tal cual es.

Antes de entrar en el mar…

Dicen que antes de entrar en el mar, el río tiembla de miedo.

Mira hacia atrás y ve todo el camino que ha recorrido: las cumbres, las montañas, el largo y sinuoso camino que ha abierto a través de selvas y poblados.

Y ve frente a sí un océano tan grande que, entrar en él, sólo puede significar desaparecer para siempre. Pero no hay otra manera; el río no puede volver. Nadie puede volver. Volver atrás es imposible en la existencia. El río necesita aceptar su naturaleza y entrar en el océano.

Solamente entrando en el océano se diluirá el miedo, porque sólo entonces sabrá el río que no se trata de desaparecer en el océano, sino convertirse él mismo en océano.

Khalil Gibran

El secreto de la vida

Un campesino acostumbraba a decirle a sus hijos cuando eran niños: 
-Cuando tengan 12 años les contaré el secreto de la vida.
-Cuando el mas grande cumplió los 12 años le preguntó ansiosamente a su padre cuál era el secreto de la vida.
El padre le respondió que se lo iba a decir, pero que no debía revelárselo a sus hermanos.
-El secreto de la vida es este: La vaca no da leche.
-¿Qué dices?- preguntó incrédulo el muchacho.
-Tal cual lo escuchas, hijo: La vaca no da leche, hay que ordeñarla. Tenes que levantarte a las 4 de la mañana, ir al campo, caminar por el corral lleno de excremento, atar la cola y las patas de la vaca, sentarte en el banquito, colocar el balde y hacer los movimientos adecuados!
Ese es el secreto de la vida. La vaca, la cabra, o la llama no dan leche. Las ordeñas…o no tienes leche.