Lo que más me sorprende

 Lo que más me sorprende del hombre occidental
es que pierde la salud para ganar dinero. 
Después pierde el dinero para recuperar la salud.

Y por pensar ansiosamente en el futuro, no disfruta del presente, por lo que no vive el presente ni el futuro.

Y vive como si no tuviera que morir nunca, y muere como si nunca hubiera vivido.

Dalai Lama

Vivir es un privilegio

Vivir es un privilegio 
Poder mirar el cielo azul… las nubes rasgadas… la brisa fresca de la   tarde… Poder correr descalzo por la arena, mojándote los pies con las aguas frescas y espumosas de una tarde en la playa… Poder gritar, cantar, bailar…
Poder mirar y reflejarte en la mirada de un niño pequeño… Cortar flores en el campo, oler sus aromas y perfumes, dejar entrar sus formas y colores…
Contemplar la variedad de razas, rasgos físicos, pueblos y tradiciones, música, canciones, baile y colorido… alimentos… rituales… arrullos…
En suma, VIVIR…
Porque la inmensa mayoría de las personas no vive: agoniza. Sobrevive día a día arrastrando su vida, literalmente empujándola, como un auto descompuesto y cuesta arriba…
Basta de sufrir, basta de lamentos. Es hora de despertar; es hora de poner las cosas en su lugar, para que puedas salir con los brazos abiertos y levantados, dejar atrás la oscuridad de los calabozos y de las pesadas cadenas interiores. Y liberado, dar un salto a la vida.
La vida es una fiesta, armonizada por una gran orquesta que, sin ti, no está completa…
Bienvenido al mundo, bienvenido a la vida…
Es hora de despertar. Basta de lamentos. ¡A caminar!
Gema Torres de Balderas

Los indios Cherokee…

Los indios Cherokee tienen un ritual muy especial a través del cual los niños pasan a ser adultos. Cuando el niño empieza su adolescencia, su padre lo lleva al bosque, le venda los ojos y se va, dejándolo solo.

El joven tiene la obligación de sentarse en un tronco toda la noche y no puede quitarse la venda de los ojos hasta que los rayos del sol brillan de nuevo al amanecer. Él no puede pedir auxilio a nadie. Pero una vez que sobrevive esa noche, ya es un hombre. Esta es una experiencia personal y el joven tiene prohibido comentar o platicar de su vivencia con los demás chicos.

Durante la noche, como es natural, el joven está aterrorizado. Él puede oír toda clase de ruidos: bestias salvajes que rondan a su alrededor, lobos que aúllan… o quizás, hasta algún humano que puede hacerle daño. Escucha el viento soplar y la hierba crujir, pero debe permanecer sentado estoicamente en el tronco, sin quitarse la venda, ya que ésta es la única manera en que puede llegar a ser un hombre ante los ancianos de su tribu.

Finalmente, después de esa horrible noche, aparece el sol y el niño se quita la venda… es entonces cuando descubre a su padre sentado junto a él. Su padre no se ha separado de su lado ni siquiera un instante, velando durante la noche en silencio, listo para proteger a su hijo de cualquier peligro sin que él se dé cuenta.

De esa misma forma, nosotros tampoco estamos solos. Aun cuando no podamos verlo, en medio de las oscuridades de la vida, nuestro Padre Celestial está a nuestro lado, velando por nosotros, cuidándonos y protegiéndonos de los peligros que nos acechan. Por eso, cuando vengan los problemas y las sombras nos envuelvan, lo único que tenemos que hacer es confiar en Él, con la seguridad de que algún día vendrá el amanecer, nos quitaremos la venda y lo veremos cara a cara tal cual es.

Antes de entrar en el mar…

Dicen que antes de entrar en el mar, el río tiembla de miedo.

Mira hacia atrás y ve todo el camino que ha recorrido: las cumbres, las montañas, el largo y sinuoso camino que ha abierto a través de selvas y poblados.

Y ve frente a sí un océano tan grande que, entrar en él, sólo puede significar desaparecer para siempre. Pero no hay otra manera; el río no puede volver. Nadie puede volver. Volver atrás es imposible en la existencia. El río necesita aceptar su naturaleza y entrar en el océano.

Solamente entrando en el océano se diluirá el miedo, porque sólo entonces sabrá el río que no se trata de desaparecer en el océano, sino convertirse él mismo en océano.

Khalil Gibran

El secreto de la vida

Un campesino acostumbraba a decirle a sus hijos cuando eran niños: 
-Cuando tengan 12 años les contaré el secreto de la vida.
-Cuando el mas grande cumplió los 12 años le preguntó ansiosamente a su padre cuál era el secreto de la vida.
El padre le respondió que se lo iba a decir, pero que no debía revelárselo a sus hermanos.
-El secreto de la vida es este: La vaca no da leche.
-¿Qué dices?- preguntó incrédulo el muchacho.
-Tal cual lo escuchas, hijo: La vaca no da leche, hay que ordeñarla. Tenes que levantarte a las 4 de la mañana, ir al campo, caminar por el corral lleno de excremento, atar la cola y las patas de la vaca, sentarte en el banquito, colocar el balde y hacer los movimientos adecuados!
Ese es el secreto de la vida. La vaca, la cabra, o la llama no dan leche. Las ordeñas…o no tienes leche.

Cómo tener valor para vencer los temores

Cuando tenemos el Niño Interior herido, somos presas fáciles del miedo y el temor. Aprende a vencerlos para que tengas una vida plena y feliz.

Cómo tener valor para vencer los temores 

  1. El temor

Crecer, desarrollarse, madurar, progresar es caminar hacia un mundo desconocido, en el que nunca hemos estado.

El temor es el estado de ánimo que nos hace huir de las cosas que consideramos arriesgadas o peligrosas. Es el miedo o la sospecha de sufrir un daño futuro. Generalmente experimentamos temor hacia aquello que no conocemos. Como el crecimiento personal es un paso hacia el mundo desconocido del futuro, el proceso de avanzar y de crecer nos da miedo y temor.

Muchas personas se detienen en el proceso de maduración personal y cancelan sus posibilidades de felicidad y éxito porque quedan paralizadas por el temor y el miedo. No tienen la fuerza necesaria para seguir adelante.

  1. El Valor

Para dar pasos siempre hacia adelante, para continuar creciendo, madurando y ser felices, es necesario tener valor. El valor es necesario para progresar, el valor es el estado de ánimo que nos mueve a acometer resueltamente grandes empresas y a arrostrar los peligros. Es el valor el que nos hace osados, valerosos, firmes, fuertes, resueltos, decididos, perseverantes para continuar adelante a pesar de las dificultades y problemas de la vida, a pesar de las derrotas e incluso del dolor.

  1. El Amor

Donde hay amor no hay temor. El amor es la única fuerza que echa fuera de nosotros el temor. Para tener valor hay que amar. Quien ama poco, tiene poco valor. Quien ama mucho, tiene mucho valor, al punto de que es capaz de dar la vida por aquello que ama.

Amamos aquello que para nosotros es importante, aquello que queremos y deseamos por encima de todas las cosas. El amor nos da el valor necesario para hacer lo que sea, con tal de alcanzar aquello que amamos. El amor genera en nosotros el valor para comprometernos, para trabajar intensamente, para prepararnos, para aprender todo aquello que necesitamos saber para alcanzar los objetivos más valiosos de nuestra vida.

Y tú ¿qué es lo que más amas en la vida?

  1. Apoyos

Ponemos a tu disposición los siguientes audios que te ayudarán en tu proceso de crecimiento personal. (Da clic en el título del audio)

  1. Cómo vencer la indecisión

  2. Cómo manejar mis sentimientos

Tenacidad y valor para alcanzar tus metas

Tenacidad y valor para alcanzar tus metas

Por Lic. Arturo Balderas

  1. La Visión

Tener éxito en la vida consiste en proponerse metas, trabajar y conseguirlas. Las metas que cada uno se propone dependen de la propia vocación, del propio llamado personal en la vida y de la visión que tenemos de lo que es valioso e importante.

La visión interior está formada por: mis valores, lo que vale la pena, lo que es importante. La visión es necesaria pues es la luz que permite que podamos tomar decisiones en la vida. La visión es totalmente personal, es fruto de mi propia interioridad, es única, es irrepetible.

Es resultado de mi formación, de mi educación, de mi experiencia. Debe ser cultivada con cuidado y con responsabilidad, revisada permanentemente, corregida, enriquecida, probada. Y como proviene del interior, nos exige fidelidad. La fidelidad a la propia visión es honestidad, congruencia, fidelidad a la propia verdad.

  1. Conflictos

Como la visión es única e irrepetible, no es posible que coincida totalmente con la visión de los demás. Por esta razón, con frecuencia nuestra visión encontrará obstáculos. Los demás, que tienen visiones diferentes, no estarán de acuerdo con nosotros, nos cuestionarán, se opondrán e incluso, intentarán bloquear las decisiones y esfuerzos que realizamos para alcanzar las metas que se desprenden de nuestra visión.

  1. El valor y la tenacidad

La fidelidad a sí mismo con frecuencia es un camino solitario. Da miedo seguir adelante, tomar decisiones, arriesgarse. La valentía, la capacidad de asumir riesgos, atreverse a cometer errores, continuar adelante a pesar de la oposición de los demás, la automotivación, la fortaleza interior, son cualidades indispensables para caminar en la vida siendo fieles a nuestra vocación y a nuestra visión.

Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.

Te recomendamos estos audios para avanzar en este tema (da clic en el título):

  1. 10 Mandamientos para vivir en paz
  2. Cómo agregar alegría a tu vida
  3. Oponerse y decir “no” también es amar
  4. Inteligencia emocional

El monje y el periodista

Un Monje estaba siendo entrevistado por un periodista de Nueva York. 

El periodista comenzó
entrevistando al Monje según lo planeado anteriormente.

Periodista: “Señor, en su última conferencia, nos contó sobre” Contacto “y” Conexión “. Es realmente confuso. ¿Puede explicarlo?”

El monje sonrió y aparentemente se desvió de la pregunta que le hizo al periodista:

“¿Eres de Nueva York?”

Periodista: “Sí …”

Monje: “¿Quién hay en casa?”

El periodista sintió que el Monje estaba tratando de evitar responder a su pregunta, ya que era una pregunta muy personal e injustificada. Sin embargo, el periodista dijo: “La madre había fallecido . El padre está allí. Tres hermanos y una hermana. Todos casados ​​…”

El Monje, con una sonrisa en su rostro, volvió a preguntar: “¿Hablas con tu padre?”

El periodista parecía visiblemente molesto …

El Monje: “¿Cuándo hablaste con él por última vez?”

El periodista, reprimiendo su molestia, dijo: “Puede ser hace un mes”.

El Monje: “¿Ustedes, hermanos y hermanas, se encuentran a menudo? ¿Cuándo se reunieron por última vez como una reunión familiar?”

En este punto, el sudor apareció en la frente del periodista.

Parecía que el Monje estaba entrevistando al periodista.

Con un suspiro, el periodista dijo: “Nos reunimos por última vez en Navidad hace dos años”.

El Monje: “¿Cuántos días estuvieron todos juntos?”

El periodista (secándose el sudor de la frente) dijo: “Tres días …”

El Monje: “¿Cuánto tiempo pasaste con tu padre, sentado a su lado?”

El periodista parecía perplejo y avergonzado y comenzó a garabatear algo en un papel …

El Monje: “¿Desayunaron, almorzaron o cenaron juntos? ¿Le preguntaron cómo estaba? ¿Le preguntaron cómo pasan sus días después de la muerte de su madre?”

Las lágrimas comenzaron a fluir de los ojos del periodista.

El Monje sostuvo la mano del periodista y dijo: “No se avergüence, moleste o entristezca. Siento haberlo lastimado sin saberlo … Pero esta es básicamente la respuesta a su pregunta sobre” Contacto y conexión “. Tienes ‘Contacto’ con tu padre pero no tienes ‘Conexión’ con él. No estás conectado con él. La conexión es entre corazón y corazón …
Sentados juntos, compartiendo comidas y cuidándose, tocándose, dándose la mano, teniendo contacto visual, pasando un tiempo juntos … Todos sus hermanos y hermanas tienen ‘Contacto’ pero no ‘Conexión’ entre ellos … “

El periodista se secó los ojos y dijo: “Gracias por enseñarme una excelente e inolvidable lección”.

Esta es la realidad hoy.
Ya sea en casa o en la sociedad, todos tienen muchos contactos, pero no hay conexión. Todos están ocupados en su propio mundo. …

No mantengamos solo “Contactos”, sino que permanezcamos “Conectados”. Cuidar, compartir y pasar tiempo con todos nuestros seres queridos.

Hablando se sana la gente

 

  1. La salud interior

Sólo el 1% de la población mundial está interiormente sana. El 99% restante tenemos, en mayor o menor medida, algún tipo de daño que nos impide vivir plenamente en el presente, relacionarnos bien con los demás y ser felices.

La falta de salud interior se manifiesta en la vida adulta a través de sentimientos desordenados, desajustados que nos impiden sentirnos realmente bien: miedo, ira, vergüenza, impotencia, culpa, etc. También se manifiesta mediante conductas que no son adecuadas, comportamientos exagerados, sensación de confusión e impotencia, problemas de salud, etc.

Literalmente queremos hacer las cosas bien, adecuadamente, con eficiencia y eficacia y no podemos; terminamos haciendo las cosas mal, una y otra vez, sin poder hacer cambios positivos. “Hago el mal que no quiero y no el bien que quisiera hacer”.

Estos daños generalmente se producen en la infancia, cuando estamos en una situación de dependencia de los adultos; cuando estamos indefensos y vulnerables. Las heridas quedan en el interior, actuando desde ahí, en espera de ser sanadas.

  1. Sanar el interior

Las heridas son producidas por el trato inadecuado recibido durante la infancia. Este trato inadecuado o maltrato se guarda en el secreto del corazón. Se sufre en el silencio y en la soledad.

Para sanar es indispensable:

  • Detectar las señales de los daños interiores
  • Querer sanar
  • Abrir el interior para que aflore el daño
  • Expresar el sufrimiento personal, para que salga del interior
  • Tener un testigo que nos acompañe y valide y confirme nuestra experiencia

 

Este proceso requiere de la presencia de una persona que nos acompañe, nos escuche con atención, empatía y respeto, que nos comprenda y se ponga de nuestro lado. No necesitamos juicios, órdenes ni consejos. Sólo necesitamos a alguien que abra su corazón para depositar en él nuestro dolor. Busca a ese compañero de viaje.

QUIEN ENCUENTRA UN AMIGO, ENCUENTRA UN TESORO

Te sugerimos trabajar con nuestro curso. LA CURACIÓN DEL NIÑO INTERIOR

El narcisismo: Origen interno de las relaciones conflictivas

EL NARCISISMO: ORIGEN INTERNO DE LAS RELACIONES CONFLICTIVAS

Al nacer percibimos el mundo como prolongación de nosotros mismos. Por lo tanto, nuestras necesidades deben ser satisfechas de inmediato, como ocurría en el vientre materno. Nos damos cuenta que la realidad no es una extensión de nosotros cuando experimentamos pequeñas frustraciones, cuando nuestras necesidades no son satisfechas de inmediato. Es en ese momento que empezamos a percibir al mundo como distinto de nosotros.

La energía y la forma para exigir la satisfacción de nuestras necesidades, a esta edad, son el llanto y la rabia. Si las necesidades no son satisfechas adecuadamente, si las frustraciones son mayores a lo que podemos soportar sanamente, aparecen la inseguridad y la angustia. Por angustia se entiende la sensación, sentimiento o emoción de encontrarse frente a un peligro poderoso e ineludible, ante el cual nos sentimos totalmente indefensos o inermes.

Si nuestros padres no atendieron adecuadamente nuestras necesidades ni nos ayudaron a tolerar la frustración, crecimos con una mayor o menor sensación de angustia e inseguridad. Aprendimos que el mundo que nos rodea es peligroso y hostil y que no tenemos los suficientes recursos para afrontarlo adecuadamente. En nuestro interior, queda grabada esa imagen y a través de ella veremos el mundo que nos rodea (personas, situaciones, acontecimientos, etc.)

La angustia es una energía que nos empuja a protegernos. Nos volvemos defensivos y si recibimos malos tratos, generamos actitudes hostiles hacia los demás. En la medida en la que la angustia se hace más intolerable, las respuestas contra ella se hacen más intensas y urgentes. Estas respuestas son muy variadas y pueden ser clasificadas en cuatro grupos según el medio utilizado: el poderío, la sumisión, el cariño o el aislamiento.

 

Poderío: Es la necesidad urgente de tener poder sobre el mundo y sobre los demás para superar una situación amenazante. Este poder nace de la angustia y de la sensación profunda de debilidad. Sus manifestaciones más comunes son: la irritabilidad, la necesidad de saberlo todo o fingir saberlo todo, inventar, incapacidad para ceder, afán exagerado de provocar la admiración de los demás, temor a la humillación, urgente necesidad de impresionar, de ser admirado y respetado, hostilidad, tendencia a humillar a los demás, necesidad de desquitarse o vengarse. El lema contra la angustia es: Si soy poderoso nadie me hará daño.

 

La sumisión: Es el intento de complacer los deseos de todos con el fin de evitar que surja algún conflicto, rechazo, abandono o resentimiento. Es incapaz para expresar sus legítimos deseos o críticas y no puede poner límites a los abusos de otros. Es incapaz para decir “no”. Ayuda siempre al prójimo sin un discernimiento adecuado y cede constantemente y en todo a los deseos y órdenes de los demás. Obedece siempre. El lema contra la angustia es: Si cedo no me harán daño.

 

El afán neurótico de cariño: La persona busca protegerse de la angustia obteniendo cariño de cualquier forma y a cualquier precio, porque se siente abandonada en un mundo hostil. Recurre al afecto para protegerse. Tiene una insaciable necesidad de cariño, por lo que lo pide o exige a los demás permanentemente. Sin embargo, no es capaz de dar ese cariño en forma auténtica. Tiene una enorme sensibilidad frente a la falta de muestras de afecto, de atención o de reconocimiento de los demás. Es altamente susceptible. Se siente con derecho a ser amado siempre, sin la obligación de corresponder a ese amor. Cree que el mundo está en deuda con él. Exige que quien lo ama lo haga sacrificándolo todo, no sólo tiempo o dinero, sino incluso convicciones y hasta la integridad personal. Padece de celos enfermizos y tiene una fuerte tendencia a la codicia.

Obtiene el cariño mediante: 1) El soborno: trata de demostrar cuánto ama o ayuda a otro con el fin de exigirle amor incondicional y dependiente; 2) Conmiseración: trata de suscitar compasión exhibiendo los propios sufrimientos para ser socorrido; 3) Amenaza con hacerse daño a sí mismo o a otros si no se responde a sus demandas. El lema contra la angustia es: Si me quieren no me harán daño

 

El aislamiento. Se logra el sentimiento de seguridad retirándose del mundo a través de la desvinculación emocional, la lejanía física, la incomunicación o de no tomar nada en serio para no comprometerse. El lema es: Si me aíslo nadie podrá dañarme.

 

En estas condiciones, imposible amar

El común denominador de las personas narcisistas es una actitud de base en la que predomina la urgencia de la conservación, de la autoprotección, al servicio de la cual están, en el nivel emocional, la angustia y la hostilidad que cierran al individuo en el círculo de sus propias necesidades y temores, lo cual explica el insaciable egocentrismo

Las emociones y sentimientos que se encuentran en este nivel manifiestan una exagerada preocupación del individuo por su propia conservación y protección, de tal manera que queda afectada su capacidad para ver a las personas y al mundo en sí mismos.

Esto es lo que se llama narcisismo. Resulta comprensible que desde esta condición no sólo es prácticamente imposible amar a los demás por sí mismos, sino que resulta difícil “verlos” con respeto. Más que la otra persona, lo que al narcisista le interesa es la satisfacción de sus necesidades y la disminución, al menos temporal, de su angustia.

La relación entre personas narcisistas se vuelve difícil y conflictiva pues ambas son movidas por la angustia y por la necesidad de resolver las propias necesidades. En estas condiciones se torna muy difícil, si no es que imposible, dialogar, escuchar, atender, ceder, negociar y ver por los intereses vitales de ambos. Para mejorar la relación con los demás es necesario reconocer y trabajar para superar el propio narcisismo y aprender a relacionarse lo mejor posible con personas narcisistas.

Lic. Arturo Balderas Rangel


EL MITO DE NARCISO

“Narcisista” proviene del antiguo mito griego sobre el joven Narciso, de especial hermosura, quien se enamoró insaciablemente de su propia imagen reflejada en el agua. 
Cuenta el mito que, Narciso era un joven muy hermoso. Las mujeres, llamadas doncellas, se enamoraban de él, pero éste las rechazaba. Entre las jóvenes rechazadas y heridas por él, estaba la ninfa Eco, quien había disgustado a Hera y por ello ésta la había condenado a repetir las últimas palabras de aquello que se le dijera. Por tanto, era incapaz de hablarle a Narciso por su amor, pero un día, cuando él estaba caminando por el bosque, acabó apartándose de sus compañeros. Cuando él preguntó «¿Hay alguien aquí?», Eco respondió: «Aquí, aquí». Incapaz de verla oculta entre los árboles, Narciso le gritó: «¡Ven!». Después de responder Eco salió de entre los árboles con los brazos abiertos. Narciso cruelmente se negó a aceptar su amor, por lo que la ninfa, desolada, se ocultó en una cueva y allí se consumió hasta que sólo quedó su voz.
Con el fin de castigar a Narciso por su engreimiento y soberbia, Némesis, la diosa de la venganza, hizo que se enamorara de su propia imagen reflejada en una fuente. 
Narciso vio su imagen reflejada en el agua y se quedó enamorado de ella, deseaba tanto su imagen que se arrojó al agua para estar con ella y se ahogó, era tanto su “amor propio” que no dudo en arrojarse en las más profundas aguas. 
Además, el mito hace referencia que en el sitio donde su cuerpo había caído, creció una hermosa flor, que hizo honor al nombre y la memoria de Narciso.
Esta es la historia de Narciso el hombre que se idolatraba así mismo, ¿cuántos narcisos habrá en el mundo?

Para profundizar en este tema, te sugerimos los siguientes cursos y conferencias: